CARRETERAS INSEGURAS EN TAMAULIPAS

Opinión / Columna / Por: Martín Sifuentes

Publicado: 17 de julio, 2017 | 8:52 AM

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Después del infame pico que alcanzó la inseguridad en Tamaulipas allá por 2009 y 2010,cuando se multiplicaron los asaltos, robos y secuestros en las carreteras del estado, muchos ciudadanos optaron por cancelar sus viajes familiares.

Un traslado por carretera, solo se daba por motivos verdaderamente necesarios, y con el "Jesus en la boca", por el temor de ser víctima de la ola delictiva que se abatía en forma extraordinaria por ese entonces en los caminos tamaulipecos; en donde era común ver negocios o camionetas a la orilla de las carreteras convertidos en cenizas.

Incluso esos terribles momentos no se les olvidan a más de dos diputados locales fronterizos a quienes bajaron de sus camionetas o los persiguieron por un buen trecho. Ellos mismos constataron el terror vivido por miles de tamaulipecos que en algún momento les tocó la mala suerte de toparse con los delincuentes.

La gente del sur dejó de venir a la frontera. Los fronterizos se abstuvieron de ir al centro o a la zona sureña de la entidad. 

El tristemente célebre episodio de San Fernando, sumado a cientos o miles de historias de terror que se  entretejieron hicieron un daño enorme a Tamaulipas,  a su economía, a su turismo. Pero sobre todo a su gente.

Entonces vinieron las caravanas de la Policía Federal. Una excelente idea para animarse a viajar en nuestro coche y en familia.

Miles de tamaulipecos volvieron a salir. Ir "escoltado" por la policía dio algo de confianza, provocó cierto animo, aunque no dejaba de ser vergonzoso aceptar que en Tamaulipas para poder viajar , había que hacerlo acompañado por la policía.

Vinieron entonces los anuncios y declaraciones de autoridades de todos los niveles, en el sentido de que  "los asaltos, secuestros y violaciones en carreteras de Tamaulipas iba a la baja". Más tarde dijeron que habían desaparecido por completo... pero que no viajáramos de noche.

No nos acostumbramos los habitantes de este sufrido estado a la angustia que provoca la inseguridad. Poco a poco volvimos a la carretera, aunque la mayoría de las veces pegados a "la caravana".

Quién sabe si sean ciertas las estadísticas que dicen que han bajado los delitos en los caminos. Y aunque sean verdaderas (ojalá lo sean), persiste la desconfianza, y ello es muy difícil de erradicar.

Y es que a la par de las declaraciones de encargados de la seguridad, queriéndonos convencer de ya no pasa nada en las carreteras, aún escuchamos, ciertamente con menos frecuencia, de historias que nos infunden miedo.

Que el tramo Reynosa-Monterrey es riesgoso, que pasar por El Barretal es jugar con la muerte, que Zaragoza es terrible, que le saquemos la vuelta a San Fernando,  que no nos vayamos por Soto, ni por el Mante, que evitemos la Ribereña. En fin. 

Ahora que vino el anuncio por parte de la Policía Federal, de que "las caravanas terminan porque ya no son necesarias", se aviva el temor y la desconfianza.

La gente no cree que ahora podamos ir y venir con toda la confianza del mundo, como hace más de 10 años lo hacíamos. 

No sabemos en qué magnitud, pero la inseguridad carretera continúa.  El temor prevalece y no hay un conductor que diga que va relajado y que se siente con la confianza de que no se topará con algún delincuente.

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