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A GOBERNAR CON MENOS

Opinión / Columna

De todos es sabido que nuestro país atraviesa por uno de los momentos más complicados de su historia en materia económica, y que lo que estamos viviendo es muy similar a las devaluaciones del 82 y del 95, aunque esta vez nuestro gobierno federal no reconoce oficialmente que estamos arruinados, basta con preguntarle al vecino de al lado o al comerciante de la esquina como le va, para confirmar lo que ya cada quien está viviendo en carne propia .

El mismísimo secretario de Hacienda, en su reciente comparecencia ante legisladores acaba de confirmar lo que ya se sabia. México está mal, y aunque nos sigan diciendo que "esos males son provocados por factores externos", dicho argumento no alivia en nada lo que cada mexicano  de clase media para abajo( la enorme mayoría de la población), siente y vive cada vez que intenta adquirir un bien o pagar un servicio.

Viene todo lo anterior a colación porque si bien el problema  económico pega a cada uno en lo individual, y afecta a cada familia, a nivel gobierno se tendrán que tomar medidas que de igual modo, nos pegarán fuertemente. Tanto o más que el aumento a las gasolinas, resentiremos el tremendo recorte en el presupuesto que se prevé para el próximo año. Áreas prioritarias serán tocadas, y aún y cuando insistan en que no, habrá serios problemas.

La relación de todo esto con la llegada de un nuevo gobierno a Tamaulipas, es muy cercana. De entrada, la administración de Cabeza de Vaca no contará con los recursos para cumplir más allá de lo mínimo.

Indudablemente, el nuevo gobierno tamaulipeco, tendrá que hacer mil malabares para atender las necesidades más urgentes  de la sociedad tamaulipeca. O sea, un paquete nada sencillo el que le están dejando al próximo gobernador tamaulipeco.

Y si a todo lo anterior le sumamos el tema de las cuentas internas. Fitch Ratings le ha bajado la calificación a la deuda tamaulipeca, incrementada enormemente en el sexenio que termina.  Y la gran lista de proveedores a los que se le debe, es parte de la herencia que se deja. 

La nueva administración estatal tiene ya muy adelantados los trámites legales necesarios para mover fuera de la capital la sede de un par de secretarías, y elevar de rango a otras tantas direcciones generales. Detractores que nunca faltan dicen que eso será muy costoso y de resultados cuestionables. Aquí el punto es hacer más eficiente lo que evidentemente no ha funcionado en décadas y en sexenios.

Pero para que las cosas funcionen como debe ser, lo que se necesita es, primero dinero, y después una buena administración. 

Si no hay dinero suficiente, habrá problemas.

Preocupa pues, que la administración que entra en funciones, tenga el nada sencillo obstáculo de la falta de recursos para poder trabajar.

Lo paradójico es que en justamente en el tiempo de mayores dificultades económicas, la expectativa hacia el nuevo gobierno es más alta de lo normal. 

Si. A pesar de todo, decenas de miles de tamaulipecos, incluso los que no le dieron su voto a Cabeza de Vaca, tienen hoy cifradas sus esperanzas en el nuevo gobierno, y desean firmemente que ya lleguen esos prometidos vientos de cambio.

El sufrimiento en diversos órdenes, no sólo en seguridad, ha sido ya de muchos años y varios sexenios, y no hay nada que se le pida al nuevo gobierno que no sea la recuperación de todo lo que esta entidad ha perdido.

Que la falta de dinero no sea el gran obstáculo para regresar al Tamaulipas próspero y tranquilo de hace algún tiempo .

Al Tamaulipas que se nos fue.