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Llantas Salinas

EL PRI Y UNA NECESARIA MEDIDA EXTREMA

Opinión / Columna

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Tremenda mordida de lengua se da en presidente del CEN priista, Enrique Ochoa Reza, cuando exige voz en cuello la investigación a fondo de las corruptelas y las relaciones con sus dirigentes, del ex gobernador panista Guillermo Padrés. 

Y para sorpresa nacional, la justicia se ha movido en forma expedita y hoy el sonorense ya es buscado en más de cien países.  

La opinión pública se pregunta el por qué no se ha actuado con la misma celeridad con otros ex gobernadores que hoy ya no gozan de la protección del fuero y cuyo "trabajo" al frente de sus respectivas entidades ha sido duramente cuestionado. Son los casos de Roberto Borge, César Duarte y Rodrigo Medina.

La impresión es que a quien el priismo ofrecerá en sacrificio como una, según ellos, muestra clara de su desaprobación al abuso y la impunidad, será el otro Duarte, el veracruzano Javier, quien a pesar de tener una licencia, gracias al fuero en este momento es intocable, pero que en menos de dos meses, si es que no huye antes, será vilipendiado y puesto como "ejemplo de que en el PRI no aceptan a los corruptos".

La sociedad mexicana ha cambiado. Ya no es la misma de hace 20 o 15 años y como lo ha demostrado en las últimas elecciones, hoy cuestiona, castiga, levanta la voz y emite juicios. 

Si el PRI no se ha dado cuenta de esto, está cometiendo un error.  

Más allá de la inseguridad y de la destrozada economía, la gran bandera electoral en el ya muy cercano 2018, será  sin duda, votar contra la corrupción y la impunidad, los dos lastres que más molestan e irritan a la gente de bien en este país.

La caída de Padrés no vulnera tanto al PAN, como la exhibición a Duarte. 

Al PRI evidentemente le pega más, porque la sociedad lo vincula con el presidente y con toda la estructura y el andamiaje tricolor, de la que forman aún parte los Granier, los Medina, los Borge, los Moreira, los Villanueva Madrid, los Yarrington y veinte o treinta más que, inocentes o culpables, están señalados y marcados por la opinión pública como un lastre y ejemplo de lo que no debe ser un servidor público.

El Revolucionario Institucional necesidad dar un golpe espectacular que logre recomponer su deteriorada imagen. Y no es pidiendo carcel para algunos de sus miembros o contra ciertos enemigos como lo puede lograr.

Debe buscar, y encontrar rápidamente, ese "algo " que lo reconecte con la sociedad que alguna vez creyó en ellos.

Parecería una locura, pero medidas extraordinarias que suenan a disparate han sido exitosas a lo largo de la historia... ¿Qué tal promover y lograr de inmediato la desaparición del fuero constitucional para todos los servidores públicos, desde alcaldes, gobernadores, diputados y senadores, hasta el mismísimo presidente de la republica?