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ANTE DEPORTACIONES, INDIFERENCIA

Opinión / Columna

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Nos queda claro que el gobierno federal, junto con muchos medios de comunicación y comunicadores de los llamados "nacionales", no tienen idea de lo que significan en este momento las deportaciones de mexicanos que se dan, al menos por Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.

Quienes vivimos en la frontera, hemos visto por años muchas veces la misma triste escena, de cientos de paisanos devueltos a su país, con una pequeña maleta, despeinados y la mirada triste. No es nuevo. Han sido imágenes hasta cotidianas en los puentes internacionales.

Hablar hoy y escandalizarse del "inhumano trato que reciben los deportados", es enterarse apenas de una problemática que ha existido desde hace varios lustros y que había sido ignorada consciente o inconscientemente  desde la capital de la república mexicana.

Aquí siempre hemos sabido de las redadas en bailongos, en centros laborales y en campos de cultivo de estados sureños de la Unión Americana. Aquí  ha sido común enterarse de la expulsión de mexicanos con muchos o pocos años viviendo en Estados Unidos. Aquí es normal ver a deportados deambulando por las centrales de autobuses o las inmediaciones de los cruces internacionales en busca de un coyote que los ayude a reingresar al país de donde fueron corridos. País que, aunque los trate mal, es la tierra en donde tienen un trabajo y tienen a su familia.

Hoy nos asombra que el poder central de México apenas se vaya enterando de todo esto y que solo con la llegada de Trump al gobierno del vecino país, se haya dado cuenta y pretenda iniciar una reacción. Aunque sea una reacción falsa .

Mal se ve el gobierno mexicano al anunciar "medidas inmediatas para proteger a los deportados".  ¿Acaso nunca supieron de los cientos de miles de deportados en los periodos de Barack Obama?, ¿ En serio no sabía el gobierno mexicano de las diarias expulsiones de connacionales, nunca la embajada o algún consulado informó sobre esto?

No lo creemos. 

Tampoco creemos en las anunciadas medidas de apoyo a inmigrantes, porque en la zona fronteriza no hay instalación alguna para dar albergue temporal a deportados y no hay un presupuesto ni estatal, ni municipal para alimentarlos.

Es falso que haya un programa para empleo temporal, ni de capacitación laboral. 

Hoy por hoy, lo único que vemos es lo mismo de siempre: Elementos del Instituto Nacional de Migración los reciben, comprueban su nacionalidad, les dan un refresco y los trasladan, ya sea a la terminal de autobuses o los albergues temporales que son manejados por particulares o religiosos y que hacen su labor con donaciones.

Ayuda del gobierno, prácticamente ninguna. 

Y todo es igual. No hay un aumento importante de deportados, la cantidad es similar desde hace años. Las mismas historias, los mismos testimonios, las mismas imágenes. 

Y la misma inacción del gobierno mexicano.