No se trata sólo de migrantes: se trata de nuestra humanidad

Tamaulipas / Nvo. Laredo / Por: Staff NotiGape

Publicado: 10 de junio, 2019 | 6:45 PM

No se trata sólo de migrantes: se trata de nuestra humanidad

Mensaje de los obispos mexicanos con motivo del acuerdo entre México y los Estados Unidos en materia arancelaria y política migratoria

Como Conferencia del Episcopado Mexicano, externamos nuestra preocupación por la falta de acogida verdaderamente humanitaria a nuestros hermanos migrantes que refleje nuestras convicciones en materia de reconocimiento y protección de los derechos de todos los seres humanos por igual. Desplegar seis mil efectivos de la Guardia Nacional en la frontera sur no es una solución de raíz que atienda a las verdaderas causas del fenómeno migratorio.

El combate a la pobreza y a la desigualdad en México y en Centro América pareciera quedar sustituido por el temor ante el otro, nuestro hermano.

Si hemos rechazado como mexicanos la construcción de un muro no podemos convertirnos nosotros mismos en ese muro.

En este escenario recordamos las palabras de San Pablo: “porque Cristo es nuestra Paz, Él hizo de ambos pueblos uno solo al derribar el muro de enemistad que los separaba.” (Ef 2,14).

Es del todo legítimo y necesario tomar decisiones valientes para evitar la imposición de aranceles a los productos mexicanos que se comercian con los Estados Unidos.

En este sentido, celebramos se haya alcanzado este importante acuerdo, que evita graves e injustas afectaciones económicas a nuestro país, y animamos a los responsables de las negociaciones, para que el diálogo continúe y exprese los valores fundamentales de dos países democráticos: el respeto a los Derechos Humanos, la solidaridad entre los pueblos y el trabajo por el bien común de nuestra región.

Sin embargo en este momento histórico, gobierno y sociedad no debemos claudicar en promover el desarrollo humano integral para Centroamérica y el Sureste mexicano. El gobierno de la República y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) han avanzado iniciativas en esta dirección, como el Programa de Desarrollo Integral: El Salvador – Guatemala – Honduras - México, que merecen ser promovidas y reforzadas.

“Todo está conectado”, nos lo recuerda el Papa Francisco en Laudato si´. Este principio es sumamente importante: México no se encuentra aislado.

Es un país hermano que debe construir junto con los países centroamericanos una estrategia que atienda al bien común regional y que no sólo rescate de manera momentánea y un tanto coyuntural, un cierto bien parcial. Nuestros hermanos migrantes nunca deben ser moneda de cambio. Ninguna negociación debe colocarse por encima de lo que la Iglesia y la sociedad civil han defendido por años: la no criminalización de los migrantes ni de los defensores de derechos humanos que muchas veces luchan a favor de la dignidad a contra corriente y con riesgos importantes para su propia seguridad. Miles de migrantes están esperando cruzar a los Estados Unidos huyendo de la violencia y la miseria en sus países de origen. Otros tantos son detenidos y son deportados a México, ahora más bajo el programa unilateral americano de “Quédate en México”, bajo el cual miles de centroamericanos, esperarán una resolución de su situación migratoria, exponiéndoles a graves riesgos en las ciudades fronterizas mexicanas e impidiendo su pleno acceso a la asistencia legal.

Como miembros de la familia humana no podemos ser indiferentes al dolor que muchos de ellos viven y que reclama nuestra ayuda humanitaria y el respeto irrestricto a sus derechos humanos. La Iglesia católica en México está convencida de que es necesaria una justa política migratoria que, por un lado, garantice un libre tránsito de personas 

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