Frontera en estado crítico: agua se agota en las presas internacionales
El fantasma de la sequía extrema vuelve a acechar a la frontera tamaulipeca. Bajo un semáforo rojo que no da tregua, los niveles de las presas La Amistad y Falcón han iniciado un descenso que obliga a las autoridades a encender todas las señales de alerta ante una crisis hídrica inminente.
De acuerdo con Gustavo Pantoja, director del Centro Internacional de Estudios del Río Bravo, la situación es delicada, la Presa La Amistad, opera apenas al 21.3% de su capacidad, mientras que la Falcón se encuentra en un alarmante 13.7%.
Aunque la memoria colectiva recuerda el 17% alcanzado hace tres años como el punto más bajo, la tendencia actual sugiere que, de no haber lluvias pronto en la cuenca alta, ese récord negativo podría ser superado. "No queremos volver a ese escenario", advirtió Pantoja, subrayando que la recuperación hoy depende de factores climáticos que están fuera de control humano.
La advertencia para los habitantes de Nuevo Laredo y municipios vecinos es clara: el tandeo ya no es una posibilidad remota, sino un plan de contingencia próximo. Si el nivel de almacenamiento sigue cayendo, el suministro por horarios —medida ya aplicada en otras regiones del país— será inevitable.
“No podemos fabricar lluvia, pero sí podemos dejar de tirar el agua," sentenció el especialista, haciendo un llamado enérgico a dejar de lado prácticas como el uso de mangueras abiertas para lavar autos o regar banquetas.
El llamado no es solo para el ciudadano de a pie, sino también para el sector comercial. La estrategia actual es la prevención agresiva. La diferencia entre abrir la llave y que salga agua, o enfrentar cortes programados, reside hoy en el compromiso de la comunidad para adoptar una cultura de ahorro estricta.
La región se encuentra en una carrera contra el tiempo y el clima; sin embargo, la llave para postergar la crisis está, por ahora, en manos de los usuarios.