Que decían los gestos de los candidatos
Durante el primer debate presidencial los cinco aspirantes dieron de que hablar, pero mucha gente no notó lo que significaban sus gestos y movimientos mientras dialogaban entre ellos.
La fisonomista especialista en lectura de rostro, grafología e imagen corporal Miriam Cervantes, analizó el lenguaje no verbal de los candidatos.
Ricardo Anaya
Tenía una sonrisa que utilizó todo el debate al momento de lanzarle preguntas frías a las cuales ya tenía una respuesta y su parpadeo constante delato su nerviosismo, “se nota que se aplica mucho en saberse el guión al ciento por ciento, pero esta tensión nerviosa la vemos en el cuerpo, se mantiene muy erguido y hay un parpadeo continuo en cada una de sus palabras”, mencionó.
Margarita Zavala
Su tensión fue evidente, elevaba su tono de voz y su falta de flexibilidad en sus movimientos que fueron más notorios cuando mencionaban a su esposo Felipe Calderón, “mantenía la tensión en sus hombros y en su cara, y cuando se mencionaba a su marido se notaba que tensaba mucho más e cuello, también elevaba el tono de voz, como si estuviera regañando, y en sus movimientos no se veía flexibilidad”, destacó la especialista.
Jaime Rodríguez Calderón
Solo él se movió de su lugar, invadiendo espacio de otro candidato, “fue agresivo e invasivo y uso mucho el tono de burla y sarcasmo, tanto con el lenguaje corporal como con sus ademanes, así como en el énfasis en sus gestos, sobre todo con la parte del ceño y las cejas”, señaló.
José Antonio Meade
Realizó movimientos con la mano derecha al momento de hablar, dando continuidad a lo que decía, como si lo estuviera leyendo, “parecía más como si estuviera dando una clase que como si estuviera en un debate, no se le vio mucho movimiento corporal, ni gesticulación intensa, es más como si estuviera dando un reporte o un discurso lineal porque no había conexión entre sus palabras y movimientos”, indicó.
AMLO
Su postura fue demasiado holgada, con los hombros caídos, su distracción al buscar sus documentos expreso su lenguaje no verbal, “en su lenguaje no verbal lo vimos bastante despreocupado, muy tranquilo, con posturas evasivas al cruzar los brazos, así como de protección en ciertos momentos en los que se encorvaba y también se mostraba distraído buscando entre sus papeles”, describió Cervantes.