TAMAULIPAS NO SÓLO NECESITA MÁS MILITARES

Opinión / Columna / Por: Martín Sifuentes

Publicado: 10 de abril, 2017 | 8:15 AM

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Seguimos esperando un replanteamiento de la estrategia de seguridad en Tamaulipas, pues queda claro que el problema que significan los altos índices delincuenciales, lejos de reducirse van a la alza.

Obvio es que el repunte de la violencia no puede ser achacado al actual gobierno estatal, que es una situación que se gestó y se enraizó aquí desde hace más de 10 años, sin embargo, cientos de miles de tamaulipecos tenemos muy presente que las promesas del hoy gobernador, que hizo como candidato, y que seguramente mucho tuvieron que ver en su triunfo electoral, fueron siempre encaminadas a que el problema de la inseguridad se terminaría.

Entendemos que no es un tarea sencilla, que no posee una varita mágica, que  preparar a los varios miles de policías que nos hacen falta llevará un buen de tiempo, que las condiciones presupuestales impiden en cierta medida que los proyectos se cristalicen. Todo esto es comprensible.

Pero cuando la desesperación cunde, cuando vemos que las cosas empeoran, cuando más gente cercana a cada uno de nosotros es tocada por la mano maligna de la delincuencia, ahí comienza a generarse aparte de la desconfianza, el coraje y la impotencia.

Queda claro que la presencia de las fuerzas armadas en Tamaulipas es más que necesaria, que sin su apoyo esto sería tierra de nadie y la sociedad entera estaría en manos de la delincuencia. 

El gobierno federal, sea Sedena, Semar, Segob o PF, debe poner más empeño en Tamaulipas, es un clamor popular, aún a sabiendas de que si bien no es la única entidad con este grave problema, si es por mucho una de las más afectadas.

Para muestra, un botón. Una encuesta internacional publicada recientemente ubica a la capital de nuestro estado, Ciudad Victoria, en el top ten de las ciudades más violentas del mundo, solo comparable con las más peligrosas comunidades de Venezuela, Brasil, Honduras y El Salvador

Es penoso y de miedo que al capital tamaulipeca, sede de los poderes de nuestra querida entidad esté considerada en ese grupo en donde la vida para la gente de bien es prácticamente imposible.

El Nuevo Laredo y Reynosa, la inseguridad tiene repuntes importantes. En Matamoros, Tampico, El

 

Mante, San Fernando y Río Bravo, persisten encendidos los focos de alerta. No hay un solo habitante de cualquiera de estas ciudades que se sienta completamente seguro, ni en sus barrios, ni en su calles, ni siquiera en su propia casa.

No hace mucho tiempo, el secretario de Gobernación,  Miguel Ángel Osorio Chong, en varias ocasiones repitió que no iba a dejar solo a Tamaulipas, que tendría todo el apoyo necesario de la federación, y que no sólo sería con efectivos armados, sino que habría programas sociales para que los niños y jóvenes tamaulipecos dejaran de ser presa fácil de la tentación de la delincuencia.

Nada se ha visto. O el apoyo ha sido tan débil que no se nota.

Y si, salvo la frecuente presencia y patrullaje de las fuerzas armadas, no se sabe de ese "algo más" prometido.

Es verdaderamente necesario que el gobierno federal al voltear hacia Tamaulipas, no se centre sólo en la problemática de la seguridad, sino que delinee ejes de acción que intenten acabar con la violencia, pero a la vez y esto es muy importante, motiven el desarrollo económico y social.

O sea, que el uso legítimo de la fuerza pública, si, es necesario, pero insuficiente. 

Aparte de brindar ahora sí, un verdadero apoyo al gobierno del estado, se requieren otro tipo de acciones. 

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