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ALCALDES, POBRES Y SOÑADORES

Opinión / Columna

Con menos de 15 días al frente de las alcaldías, los titulares de ellas en las principales ciudades tamaulipecas, se están quejando amargamente del estado en que han hallado las finanzas de sus respectivas ciudades.

En Reynosa y Matamoros, por ejemplo, a donde llegan autoridades de partidos distintos a las que estaban, cada día se descubren más anomalías financieras y en cualquier momento Maky Ortiz y Chuchin de la Garza, podrían dar la nota anunciando acciones legales en contra de ex funcionarios que hicieron y deshicieron a su antojo con el presupuesto

De hecho ya el edil matamorense  ha anunciado la contratación de un despacho contable externo para aclarar el por qué del endeudamiento y del desbarajuste económico que recibió el uno de octubre.

En Tampico y Ciudad Victoria, las cosas no son distintas. La maestra Magdalena Peraza, ha dicho que tendrá que solicitar un prestamos bancario para poder hacer frente al pago de aguinaldos a los empleados municipales  y para poder arrancar un programa mínimo de obras.

Óscar Almaraz, en la capital ha sido más mesurado en sus declaraciones, pero de igual forma, sus allegados han encontrado los cajones vacíos y a un montón de proveedores y contratistas esperando el pago que les dejó pendiente la anterior administración.

El común denominador en la mayoría de las alcaldías tamaulipecas en estos días, es que se descubren obras inexistentes reportadas como "entregadas", proveedores fantasmas, nóminas infladas, empleados que nadie conoció  en tres años , ausencia de informes financieros o estados de cuenta, nulos inventarios de bienes municipales.

O sea, un saqueo descomunal a lo largo y ancho del estado.

No será tarea fácil desenredar la madeja. Por ley, los ayuntamientos tienen un par de meses para impugnar o aceptar el estado financiero que recibieron, sin embargo, a decir de expertos, se necesitará de más tiempo para conocer a fondo el nivel de corrupción que imperó en muchas ciudades de la entidad.

Y desgraciadamente lo que menos tienen muchos alcaldes es tiempo, porque  gobernarán el más corto periodo de alcaldías en la historia moderna de este estado. 

Y muchos de ellos, adelantados como son, sueñan con una reelección, a pesar de saber que les esperan dos años complicados, justamente por la falta de dinero ahora y por el recortado presupuesto que manejarán a partir de enero.