México vence a Panamá en un duelo gris que deja más dudas que certezas
Lo vivido en el Estadio Rommel Fernández distó mucho de ser una celebración futbolística. En un partido carente de emociones y ritmo, la Selección Mexicana, dirigida por Javier Aguirre, se impuso 0-1 a Panamá, rompiendo una racha de seis encuentros sin victoria ante selecciones con boleto mundialista. Sin embargo, el resultado positivo no logró maquillar una actuación pobre y preocupante a pocos meses del inicio de la Copa Mundial.
El encuentro fue un auténtico desierto de ideas. Aguirre apostó por un equipo alternativo, con varios jugadores que difícilmente tendrán protagonismo en el Mundial, lo que se reflejó en un funcionamiento sin jerarquía, lento y sin profundidad. El desarrollo del juego fue tan intrascendente que el arquero mexicano Raúl Rangel vivió una noche tranquila, sin enfrentar un solo disparo de peligro.
La falta de ambición ofensiva y la escasa claridad colectiva convirtieron el partido en un ejercicio poco útil para el análisis táctico del cuerpo técnico. Dentro del panorama deslucido, Richard Ledezma fue la única nota rescatable. El lateral derecho del Guadalajara intentó romper la monotonía con recorridos constantes y profundidad por la banda, siendo el único que mostró iniciativa ofensiva.
El gol, sin embargo, no llegó por virtud del conjunto mexicano, sino por un error del rival. Al minuto 93, un autogol del panameño Richard Peralta terminó por definir un encuentro que parecía condenado al empate sin goles.
México se llevó una victoria accidental en un partido olvidable, un triunfo que suma en el marcador, pero que deja más dudas que certezas en el camino rumbo al Mundial de 2026, donde el margen para actuaciones tan grises será cada vez menor.