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GOBERNADOR VS EX GOBERNADOR

Opinión / Columna

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Mal les ha ido en su pronóstico a aquellos que aseguraban que lo que no se dio en la campaña política, se daría ya en gobierno: Que Cabeza de Vaca en las primeras de cambio iba a golpetear a Egidio Torre, para posteriormente provocar que se le abriera una investigación, principalmente por malos manejos administrativos.

No ha habido nada de eso. Y todo hace prever que el ambiente terso que se dio entre estos dos personajes durante la transición, continuará, y que si en las próximas semanas o meses hay un "culpable"  del desorden en el que se encontraron las finanzas estatales las nuevas autoridades, no será el ex gobernador.

Cabeza de Vaca, a diferencia de sus colegas, Javier Yunes en Veracruz, en Chihuahua Javier Corral, o Carlos Joaquín en Quintana Roo, no tiene la menor intención de entrar en conflicto político o jurídico con su antecesor. Por lo tanto aquellos que esperaban que corriera la sangre, o que se quemara en leña verde al ex mandatario, se equivocaron.

La teoría a cerca de un pacto entre Cabeza y Egidio, que dicen se dio allá por el mes de abril, y en el que supuestamente ambos se comprometieron a respetarse en sus posiciones de ese momento y las del futuro,  o sea las que vinieran, es incomprobable. Lo cierto es que es evidente que el actual gobernador tamaulipeco no ha hecho, y al parecer ni hará, ninguna declaración pública en la que haya una alusión directa y negativa a Torre Cantú.

Y si, en sus discursos del uno de octubre, tanto en el Congreso como en el Polyforum, el hoy gobernador, fue en algunos párrafos crítico duro al referirse a "gobiernos anteriores", a "autoridades corruptas" y su histórico "ni borrón ni cuenta nueva", aún retumba, pero ojo, ningún señalamiento directo hacia su antecesor. 

Para el grueso de los tamaulipecos medianamente informados, Egidio Torre, tiene una imagen de ineficiente, inoperante, frío, indiferente y gris, pero está lejos de ser considerado en él ánimo social igual o parecido a Yarrington o  Hernández Flores, y eso para el, termina siendo un halago.

Dados los escándalos que se cargan esos ex gobernadores, y que tanto han denigrado a la entidad a nivel nacional e internacional, más les vale al actual y al anterior llevarse la fiesta en paz, por el bien de Tamaulipas y de sus habitantes, hoy señalados en muchas partes como habitantes de una de las entidades más conflictivas, complicadas y peligrosas de toda la república mexicana.