Netanyahu ordena intensificar ataques contra Hizbulá en el sur del Líbano
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ordenó este sábado intensificar las operaciones militares contra el grupo chií Hizbulá en el sur del Líbano, en medio de una nueva escalada de tensión en la frontera entre ambos países.
A través de un comunicado oficial, la oficina del mandatario confirmó que instruyó a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) actuar “con contundencia” contra objetivos vinculados con Hizbulá, con el propósito de frenar nuevos ataques y mantener el control en una de las zonas más sensibles del conflicto regional.
La decisión se produce luego de que el Ejército israelí reportara el lanzamiento de dos proyectiles y un dron desde territorio libanés hacia Israel, lo que calificó como una “flagrante violación” del alto el fuego vigente. En respuesta, las fuerzas israelíes continúan atacando infraestructuras del grupo armado, incluido un depósito de armas en el sur del Líbano.
En un comunicado previo, las FDI señalaron que mantendrán acciones firmes contra cualquier amenaza dirigida a la población civil y a sus soldados, en línea con las directrices del alto mando político.
La escalada ha tenido consecuencias mortales. Al menos cuatro personas murieron este sábado tras dos ataques aéreos israelíes contra un camión y una motocicleta en una ciudad del sur del Líbano, pese a una tregua de tres semanas anunciada por Estados Unidos.
Asimismo, el Ejército israelí advirtió a los civiles libaneses desplazados que no regresen a sus hogares en cerca de 60 localidades del sur, donde sus tropas permanecen desplegadas. Durante el fin de semana, las fuerzas israelíes aseguraron haber abatido a más de 15 presuntos miembros de Hizbulá en esa zona.
De acuerdo con autoridades sanitarias libanesas, al menos 2 mil 491 personas han muerto y 7 mil 719 han resultado heridas en el país desde el 2 de marzo, cuando Hizbulá reanudó el lanzamiento de proyectiles hacia Israel en respuesta a ataques previos de Estados Unidos e Israel contra Irán.
La situación mantiene en alerta a la región, con un frágil alto el fuego y crecientes riesgos de una escalada mayor del conflicto.